lunes, 20 de marzo de 2017

Relato. ¿La Resistencia Es Inútil? - (Divagacionistas. Tema: Decepción, desengaño.)

¿La Resistencia Es Inútil?


"¡Entregaos antes del amanecer, estáis solos en vuestra lucha! ¡Solo así salvareis la vida!"

       Las palabras resonaron una vez más en mi mente, sin poder librarme de ellas. Una última advertencia que ahora cobraba sentido completo. Habían utilizado mentiras antes para que nos creyésemos abandonados, pero siempre encontramos forma de contactar con nuestros refuerzos y de mantener la moral alta entre todos los compañeros. No esta vez.
La llamada a la rendición fue por la mañana. Desde mi puesto de vigía escondido en lo alto de los escombros que nos servían de defensa, reí.


       - ¿Otra vez la misma historia?- oí decir a mi espalda.


       - Son muy poco originales, se quedan sin ideas. -di una palmada en la espalda a mi compañera- Tu turno, ya te contaré lo que digan en la reunión.


       Ingenuo de mí, bajé hasta el punto de encuentro. Me introduje entre mis agitados compañeros mientras se escuchaba una voz: la de nuestro líder en la insurrección.

       -¡Silencio! Tenemos asuntos serios que tratar. - El murmullo se redujo.- Bien, gracias. Ya sabéis de la amenaza de esta mañana. -cogió aire- Totalmente falsa, hemos contactado con la resistencia en el sur de la ciudad y siguen al pie del cañón.

       Es curioso como unos ojos pueden transmitir tanto. Para mí, nuestro líder no solo era un ejemplo a seguir, era mi amigo y le conocía lo suficiente como para ver la mentira en su mirada. Sufría. Ignoro si alguien más se percató pero, ¿acaso importa ahora? Entonces me sentí vacío cuando debería estar furioso por el desengaño, asustado frente a la inminente derrota, la muerte segura sin apoyos. Pero no sentí nada, no podía. La pesada decepción cayó sobre mí en silencio. A lo lejos, escuchaba el eco de los planes para detener el siguiente ataque, las ideas de un dirigente sin esperanza y que aún debe dársela a sus seguidores.
.  .  .

       Las bombas de tal tamaño nunca explosionan en silencio. Aquel sentimiento tampoco lo hizo y esos mismos ojos verdes y vidriosos han sido el detonante: miedo, desesperanza, tristeza, rabia. La decepción silenciosa cobra vida con la mirada inerte de mi amigo, iluminada por la luz del alba. Fija en mi retina hasta el instante de mi muerte, mientras lloraba la suya.

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